Puede que
vuele. Que vuele lejos de aquí para olvidar todo lo que vivimos juntos. Pero sé
que no podré porque estás grabado en lo más profundo de mi corazón como un
tatuaje que, aunque quiera, no puedo borrar.
Tú me
hiciste la persona más feliz del mundo y yo te di lo mejor de mí, pero no
suficiente porque ahora tú te cansaste de mí. Y aquí estoy sola y sin un motivo
para seguir hacia delante porque ese motivo eras tú.
Los días me
parecen más largos, oscuros y fríos ahora que tú no estás. Te echo de menos a
cada instante. Necesito que me hagas sonreír, reír, llorar, bailar, enfadar…
Necesito tus besos, tus abrazos, caricias, etc.
Yo solo
espero que seas feliz sin mí ya que yo no puedo serlo. Y es por esto por lo que
voy a hacerlo, porque sin ti yo no puedo ser feliz y, ¿de qué sirve vivir sin
ser feliz? De nada. Recuerdo que una vez me dijiste esa frase que ahora repito
a cada segundo y es la que me da fuerzas para llevarlo a cabo, “Un día sin
sonreír es un día perdido”. Te deseo lo mejor, de verdad.
Sé que nunca
conseguiré olvidarte y no quiero darte pena para que vuelvas conmigo ni nada.
Tampoco quiero reprocharte nada de lo que pasó porque creo que yo también tuve
la culpa de que, ese fuego que al principio te quemaba, se fuera apagando poco
a poco. Simplemente quiero que seas feliz. Aunque… Me gustaría pedirte una
cosa. Nunca me olvides porque si hay algo a lo que temo es al hecho de ser
olvidada con el tiempo y nadie recuerde las pocas cosas buenas que hice.
Te escribo
esto con lágrimas en los ojos. Voy a volar e irme lejos, así que me despido de
ti y me voy…
No hay comentarios:
Publicar un comentario