miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dudas.

Estiras la mano hacia la mesilla de noche y apagas la alarma. Inmediatamente después, enciendes la lamparilla mientras abres lentamente los ojos para acostumbrarte a la luz. Te estiras lentamente en la cama y te frotas los ojos para intentar despejarte ya que estás muerta de sueño. Entonces es cuando recuerdas qué día es hoy. Hoy ese día en el cual, por fin, te atreverás a dar ese paso. Ayer, mientras hablabas con tu her por WhatsApp, te dio un subidón y decidiste que hoy sería el día. Por eso es por lo que mueres de sueño. Tus nervios están a flor de piel y eso ha sido lo que ha hecho que no pegara ojo hasta bien entrada la noche. Suspiras y sonríes al pensar en que, tal vez, te diga que sí. Pero, ¿y si te dice que no? Te llevarías la mayor caída de la historia y tardarías siglos en recomponerte. Pese al miedo que sientes, has decidido utilizar todas tus cartas en una única tirada así que, que sea lo que Dios quiera.
Te levantas y abres el armario para escoger la ropa que te pondrás en este día especial, menos mal que hoy no te toca Educación física. Optas por ponerte unos vaqueros oscuros desteñidos, una básica rosa de manga corta, una americana negra y tus Vans negras. Coges todo y sales de la habitación caminando como zombie por la casa para llegar al baño y darte una ducha rápida, como cada mañana. A continuación, te vistes y arreglas el pelo. Hoy lo llevarás liso con algún tirabuzón para que tu melena, que ya es larga de por sí, caiga por tus hombros con más fuerza que nunca. Lista. Toca el maquillaje. Irás como siempre, con un poco de rímel y raya en los ojos, y brillo rosado en los labios. Lista.
Caminas hasta la cocina y desayunas un par de galletas, no más, ya que tu estómago está cerrado por los nervios.
Terminas de desayunar y, tras coger tu mochila, sales de casa camino al instituto, donde se resolverán todas las dudas.

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