miércoles, 20 de noviembre de 2013

Un futuro a su lado.

Como cada día me toca madrugar para ir al instituto y volver a sufrir mi tortura diaria, verle y no ser capaz ni de decirle "hola".
Me preparo en silencio con su voz en mis oídos haciéndome sentir esa fuerza para seguir luchando que no tengo.
Cojo mis cosas y me encamino hacia el instituto.
Camino por el pasillo y entro en mi clase. Aún no ha llegado. Siempre suele llegar de los últimos. Dejo mis cosas sobre la mesa y salgo al pasillo a charlar con mis amigas hasta que llegue el profesor.
Entonces, le veo. Viene sonriente, como no, y sonríe antes de entrar a clase. No sé cómo lo hago pero siempre me imagino que me sonríe a mí, cuando sé de sobra que no es así.
Llega el profesor. Entro en clase y me siento en mi pupitre a pasar hora tras hora pensando en las musarañas.
Mi cabeza está en cualquier sitio que me traiga recuerdos suyos menos en clase. Busco en el recuerdo momentos vividos en los que él estuviera presente, da igual cómo. Una sonrisa inunda mi cara pero, inmediatamente, se borra al recordar que jamás podré tener un futuro a su lado.

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